domingo, 1 de febrero de 2026

Tarea 4: Ideas y reflexiones tras la lecturas de los temas 3 y 4.

 

Tarea 4: Ideas y reflexiones tras la lecturas de los temas 3 y 4.

Historias y trayectorias al fin y al cabo…

Con la lectura y consulta de este tema lo primero que me gustaría destacar es que tanto los CTS como las patentes tienen su propia trayectoria histórica marcada por sus contextos, donde interfieren las necesidades e intereses de cada época y espacio. Es curioso como todos estos videos y muchos textos tienen un componente de explicación histórica, desde la historia de la ciencia (o desde la historia en general) y a la vez pocos citan la fuentes de la que sacan esa información, ¿quién investigó sobre eso? ¿de dónde sale la información? ¿cómo lo sabemos? ¿simplemente se sabe?

Por eso creo que es importante destacar desde esta mirada desde la historia la parte relativa al archivo. Esto nos muestra cómo para conocer es necesario conservar y registrar la patentes o la documentación e información relativa a la ciencia.

Los Sistemas de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS):

La observación de los sistemas CTS, especialmente los que se incluyen para Navarra, me ha llevado a algunas preguntas: ¿Dónde quedan las humanidades en este tipo de planteamientos y sistemas? ¿puede haber innovación sin reflexión sobre el pasado, los conceptos y sus implicaciones? ¿Podemos pensar la Navarra del futuro sin entender la Navarra del pasado?  Cuando estos planes plantean lo que se quiere que sea Navarra en el futuro y marcan las líneas de acción y los agentes en estos planes estratégicos nuestras disciplinas quedan ocultas o son directamente invisibles. Pero me planteo, en ese I + D + i de las raíces, ¿dónde están las ciencias sociales, las humanidades y el arte? ¿dónde podrían encajar?

Una de las claves es visualizaron dentro de la ciencia, y también dentro de la empresa aunque nuestra producción puedan ser productos culturales o servicios (me vienen a la mente gestores culturales, empresas dedicadas al patrimonio, empresas de arqueología de gestión, empresas de gestión de archivos…). Estas empresas aportan en lo social, pero también se han convertidos en agentes económicos en este sistema, y muchas colaboran estrechamente con la investigación y las universidades.

Así, unido a esto creo que una de las claves puede estar en la importancia del retorno en este tipo de sistemas, un retorno que son inventos, resultados e información… Por eso, ya que nuestro ejercicio científico está pagado por dinero público, debemos de centrarnos en esa idea de “Dar respuesta a la sociedad”. Esta idea que va apareciendo ya en varios temas que hemos tratado me resuena más con el trabajo que yo puedo llegar a realizar, porque desde la historia y las ciencias del pasado damos respuesta a la necesidad de preguntas tan transcendentales como “¿de dónde venimos?”. No podemos negar que el pasado despierta interés, más allá de su utilitarismo o no, hay un gran interés en saber y conocer el pasado por parte de la sociedad aunque sea solo por ocio o para satisfacer la curiosidad.

Las patentes:

Las patentes las veo como algo muy lejano a mi ámbito de estudio, ya que como dicen desde la oficina de patentes: “las ideas no se patentan”, y nosotros, al fin y al cabo trabajamos con las ideas, explicaciones o conceptos. Aunque cuando hablan de que se patentan procedimientos y objetos, entiendo que quizá pueda haber productos derivados de las propias investigación históricas, técnicas o métodos que sean susceptibles de llegar a ser patentados.

Así, yendo a estos aspectos más relacionados con nuestro trabajo diario, lo que sí nos afectan son los derechos de autor, ya que muchas veces nuestro producto final tiene forma de libros, charlas, artículos, exposiciones…

La ética de las patentes…

Por otro lado, leer todo esto de las patentes desde la mirada de la historia y lo social, me ha hecho pensar en el extractivismo cultural, los conocimientos orales, lo intangible y la transmisión oral etc. Ese conocimiento común, patrimonio inmaterial, que no es patentado por las comunidades, pero que a veces sí lo ha sido por grandes empresas. Es decir, cómo desde la empresa y desde los poderes coloniales se ha hecho extractivismo de todo esto (con productos derivados de conocimientos y técnicas ancestrales, o incluso de obras de arte), ya que al final quien patenta es quien tiene los medios materiales (económicos) e intelectuales para hacerlo.

¿Podemos patentar algo que ya existía pero carecía de patente?

¿Se puede patentar el patrimonio común?

En teoría no, pero esto me recuerda a luchas de pueblos originarios y campesinos como la de la MST en Brasil contra los transgénicos y en favor de la soberanía alimentaria, o tantas y tantas luchas del sur global por sus semillas, sus conocimientos sobre la tierra e incluso sus medicinas ancestrales.

Poderes y patentes

Hay una lógica extractivista y colonialista en todo esto de las patentes, que lleva a extremos como el que se plantean de las patentes sobre asteroideas, genes etc. Cosas que serían de todos, ¿no? Como las ideas. Las lógicas del poder actúan aquí. El mapa de patentes sirve como muestra de los poderes económicos y tecnológicos mundiales, no tanto del conocimiento, ni de todas las formas del conocimiento.

Y al mismo tiempo las patentes protegen a quién investiga, pueden llegar a incentivar la propia investigación… y todo esto de “si no hay patentes no habrá investigación” me lleva a lo de siempre: el problema es el sistema capitalista, el querer hacer negocio con todo. Al fin y al cabo “es el mercado, amigo”.

¿Somos en esto las ciencias sociales y las humanidades incómodas por improductivas o contrarias al sistema de producción y economización?

4 comentarios:

  1. Las ideas no se patentan, en efecto. Son objeto de "propiedad intelectual", no de "propiedad industrial". La primera es la que gobierna la explotación económica de bienes culturales como la musica, o la literatura. Tiene diferencias sustanciales con la otra, pero también muchas similitudes.

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  2. Me parece muy potente tu hilo conductor de trayectorias históricas: tanto CTS como patentes son instituciones con “biografía”, y tu pregunta sobre fuentes/archivo es una alerta metodológica muy necesaria (quién narra la historia y desde qué documentación). Ese gesto ya es CTS “en acto”.

    Sobre tu bloque de humanidades en los sistemas CTS, creo que das en el clavo: muchas estrategias de I+D+i operan con una definición estrecha de “innovación” (tecnológica, medible, patentable) y eso vuelve invisibles aportes que no encajan en esos indicadores. Ahí yo añadiría un matiz: las humanidades y ciencias sociales no solo “acompañan” con reflexión, también producen infraestructura para el sistema:

    marcos interpretativos (qué cuenta como problema/solución),

    gobernanza y evaluación (impacto social, riesgos, aceptación),

    mediación pública (cómo se legitima o se rechaza una tecnología),

    y algo que tú apuntas muy bien: archivo y patrimonio como condición de posibilidad del conocimiento.

    En patentes, me gustó mucho que conectes con extractivismo cultural: eso tiene un nombre bastante trabajado en CTS y estudios de propiedad intelectual: apropiación/biopiratería y “cercamientos” del conocimiento común. La pregunta “¿podemos patentar algo que ya existía pero carecía de patente?” abre un debate clave: legalmente se supone que una patente exige novedad, pero en la práctica puede haber asimetrías de documentación (conocimiento oral/no indexado) que permiten registrar como “nuevo” lo que no lo era para la comunidad. Ahí el problema no es solo jurídico: es epistémico (qué se reconoce como evidencia) y político (quién tiene capacidad de registrar/defender).

    Y tu distinción “patentes me quedan lejos, pero derechos de autor sí me atraviesan” es muy acertada. En vuestro campo el conflicto suele estar más en: autoría, reproducción, acceso abierto, derechos de imagen/archivo, y también en quién controla la circulación del relato histórico (museos, editoriales, plataformas).

    Para tu última pregunta —si somos “incómodas” por improductivas— yo la formularía así: no es que seáis improductivas, es que el sistema mide productividad con métricas estrechas (patentes, prototipos, transferencia comercial). Y precisamente por eso sois incómodas: porque cuestionáis las métricas, los supuestos y las desigualdades que esas métricas ocultan.

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  3. Hola, me ha gustado mucho cómo conectas los sistemas CTS con las patentes desde una mirada histórica y social. La entrada muestra cómo las patentes no solo protegen la innovación, sino que también reflejan relaciones de poder y desigualdades, y cómo las humanidades y las ciencias sociales quedan a menudo fuera de los sistemas de innovación...

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  4. Nada más leer los tres primeros párrafos de Irati me ha llegado a la mente la clásica diferencia entre Ciencias y Letras: las ciencias cambian el mundo, pero las letras reflexionan sobre él... no pudiendo existir las unas sin las otras.
    Es necesario, por tanto, el conocimiento de la trayectoria histórica de cualquier campo en el que se trabaje. Esto te llevará a desarrollar, para ese campo, la tecnología e innovación adecuadas.
    Yo creo que ahí está la clave de por qué son necesarias las tesis de humanidades que no tratan de innovar, sino de reflexionar sobre lo ya realizado.

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