sábado, 13 de diciembre de 2025

Ejercicio 2 y 3: La revisión por pares. Reflexionando sobre el proceso.

 

Revisión por pares: Una reflexión sobre el proceso.

Por un lado, juzgar un trabajo que yo no he realizado me ha parecido interesante por las expectativas de descubrir las ocurrencias de las personas que lo han redactado y poder leer sobre nuevas ideas. Por otro, me ha parecido complejo de juzgar el trabajo que hay detrás y cómo la otra persona que puede sentir al leer las sugerencias de mejora. Es complicado corregir un texto cuando no conoces profundamente el tema, por lo que las correcciones a veces solo pueden ser formales.

Con respecto a la plantilla, creo que esta no tenía todos los huecos que me hubiese gustado. Creo que las tres preguntas del principio sobre adecuación al no poder hacer comentarios para explicarlas se quedan algo cortas. Incluiría algunos aparatados como redacción, imágenes, datos etc. En este sentido poder enviar anotaciones y comentarios incluidos en el texto me parece la mejor opción para señalar las mejoras, pero también entiendo que para los editores y para poder ser más efectivos este tipo de plantillas hacen un barrido rápido de si algo es o no apto.

Tras revisar dos artículos modificaría el mío para mejorarlo ya que me he dado cuenta de que se me olvidó poner la lista de referencias bibliográficas. Por otro lado, quizá hubiese separado los apartados de discusión de resultados y conclusiones.

Para terminar, con respecto a las correcciones,  me han parecido interesantes de cara a mejorar el texto. De hecho, si tuviese que publicarlo las hubiese agradecido mucho por haber servido para detectar errores, olvidos y posibles mejoras. Por otro lado, también entiendo que en algunos casos, si implican tirar por la borda el trabajo realizado o volver a empezar (como sería registrar las horas de despertar que no fueron registradas) puedan ser inviables o desalentadoras. 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Ejercicio 1: Jugando a escribir un artículo (IMRAD).

 UBI SUNT. Análisis del olvido de libros de forma reiterada en casa.

MANRIQUE, J. Investigadora predoctoral en formación del Gabinete Caligari[1].

Abstract:

This autoreferential study presents a qualitative self-analysis of the recurring forgetfulness of my book bag intended for daily work at home. Through two months of systematic observation, complemented by a field diary with emotional illustrations and a structured database, patterns of forgetfulness were identified across the week and related to situational and emotional factors. Results indicate particularly high rates of forgetfulness on Mondays and Fridays, an increase during December on mid-week days, and a clear influence of morning routines and previous-day activities. These findings align with prior research on prospective memory lapses and highlight the role of stress, routine transitions, and cognitive load. The study suggests that targeted behavioral adjustments may help reduce the frequency of such everyday memory failures.

Key words: prospective memory, daily forgetfulness, qualitative analysis, routines, self-observation

Resumen:

Este estudio autoreferencial presenta un autoanálisis cualitativo del olvido recurrente en casa de la bolsa de libros destinada al trabajo diario. A lo largo de dos meses se registraron de forma sistemática los episodios de olvido, complementados con un diario de campo ilustrado y una base de datos estructurada para el análisis gráfico. Los resultados muestran altas tasas de olvido los lunes y viernes, un incremento en los días centrales de diciembre y una clara relación con las rutinas matutinas y las actividades del día previo. Estos hallazgos coinciden con estudios previos sobre fallos de memoria prospectiva y evidencian la influencia del estrés, las transiciones de rutina y la carga cognitiva. El estudio sugiere que ajustes conductuales específicos pueden contribuir a disminuir la frecuencia de estos fallos cotidianos.

Palabras clave: memoria prospectiva, olvido cotidiano, análisis cualitativo, rutinas, autoobservación


 

Introducción

El olvido recurrente de objetos cotidianos constituye un fenómeno frecuente en mi persona pero poco explorado desde una perspectiva introspectiva y cualitativa. En este estudio se analiza, mediante autoobservación sistemática, la reiterada situación de dejar en casa la bolsa de libros destinada a su uso en el gabinete de investigación. A partir del registro de cuántas veces ocurre este olvido, las prácticas y hábitos, y qué libros se ven afectados, se busca identificar patrones, causas subyacentes y posibles estrategias de mejora. Este enfoque pretende responder a una cuestión central: ¿se trata de un comportamiento caótico sin remedio, o existen factores concretos que permiten intervenir y corregir el hábito? El objetivo final es comprender el proceso de despiste y proponer soluciones prácticas que contribuyan a minimizarlo. En definitiva, dar respuesta a la pregunta que tantas veces me hago como investigadora cuando llego al trabajo sin los libros y que otros tantos investigadores e investigadoras a lo largo de la historia se habrán hecho alguna vez: ¿ubi sunt?

1.   Metodología

Para abordar la pregunta de investigación relativa a las causas del olvido frecuente de libros en casa por parte de la autora se ha aplicado una metodología mixta cuantitativa y cualitativa con el fin de alcanzar una respuesta holística que permitan dar soluciones a corto y largo plazo.

El estudio se desarrolló mediante un diseño cualitativo basado en autoanálisis sistemático, siguiendo enfoques de observación introspectiva previamente aplicados en investigaciones de hábitos cotidianos (Melchor, 2019; Gaspar & Baltasar, 2021). La recopilación de datos se llevó a cabo durante los dos últimos meses del contrato laboral del año 2025, periodo en el que se registró cada episodio en el que la bolsa de libros fue olvidada en el domicilio de la autora y no llegó a su destino. Este registro incluyó la fecha, el contexto temporal, los materiales afectados y las circunstancias subjetivas asociadas al olvido, atendiendo a las recomendaciones de microdocumentación experiencial propuestas por Sandoval y Rojas (1609).

En paralelo, se elaboró un diario de campo con anotaciones cualitativas y con ilustraciones que representaran los estados de ánimo de la investigadora durante cada incidente. Este recurso gráfico-emocional permitió complementar la información narrativa y facilitar la interpretación de matices afectivos difíciles de captar mediante descripciones únicamente textuales, en línea con metodologías visuales emergentes en investigación personal (Salazar y Frías, 1610).

Figura 1 Registro semanal de emociones

 

Toda la información recopilada a través de esta herramienta fue posteriormente volcada en una base de datos estructurada, desde la cual se generaron representaciones gráficas que han permitido identificar tendencias, frecuencias y posibles correlaciones entre variables situacionales y emocionales. El análisis se realizó combinando categorización cualitativa y visualización descriptiva de datos, siguiendo marcos mixtos de interpretación reflexiva (Barrenechea, 2018). Esta aproximación permitió obtener una visión integral del fenómeno del olvido librero, articulando tanto sus dimensiones conductuales como afectivas.

2.   Resultados

El análisis de los registros obtenidos durante los dos meses de observación reveló patrones claros en la frecuencia del olvido de la bolsa de libros. En términos semanales, los datos muestran una incidencia especialmente elevada al inicio y final de la semana laboral: el 100% de los lunes y de los viernes se produjo el olvido. Los martes registraron un 90%, mientras que la frecuencia disminuyó significativamente los miércoles (50%) y jueves (45%), indicando una tendencia a la mejora conforme avanza la semana, seguida de un repunte final. Los datos son diferentes entre el mes de noviembre y el mes de enero, con un aumento de un 10% de olvidos los miércoles y los jueves.

El diario de campo evidenció además la influencia de factores situacionales y emocionales. Los días en los que se realizó un desayuno sin prisas, incluyendo la toma de café con tostadas, registraron menos episodios de olvido en comparación con las mañanas caracterizadas por las prisas o interrupciones en la rutina. A nivel emocional también se detecta un cambio significativo ya que el registro emocional detectó una mayor tranquilidad y felicidad frente a un mayor estrés.  Esto Las ilustraciones asociadas a esos días reflejaron estados de ánimo más estables y organizados, lo que coincide con una menor tasa de incidentes.

Asimismo, la actividad realizada el día anterior mostró una relación perceptible con el comportamiento observado. Tras las jornadas en las que se asistió a clases de francés, el porcentaje de olvido fue notablemente mayor, mientras que después de sesiones de pilates la incidencia disminuyó. Esta variación sugiere que el tipo de actividad previa, probablemente por su carga cognitiva o por la forma de estructurar la rutina nocturna, influye en la probabilidad de recordar la bolsa al día siguiente. En conjunto, los resultados apuntan a una combinación de factores temporales, emocionales y contextuales que condicionan la aparición del olvido.

Gráfico, Gráfico de barras

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Gráfica 1: Porcentaje de olvidos a lo largo de la semana. 

En cuanto a la tipología de los libros, esta ha resultado irrelevante al dar resultados no concluyentes pues todos los libros han sido olvidados a la vez y por igual.

3.   Análisis de los resultados

Los datos obtenidos para los meses de noviembre y diciembre de 2025 permiten identificar patrones consistentes en la frecuencia del olvido de la bolsa de libros, a la vez que revelan variaciones significativas entre ambos meses. En primer lugar, se observa una estabilidad casi total en los días más problemáticos de la semana: tanto lunes como viernes mantienen un 100% de olvidos en ambos periodos, lo que sugiere que las dinámicas propias del inicio y del cierre de la semana actúan como desencadenantes persistentes, posiblemente vinculados a la desorganización tras el fin de semana y al cansancio acumulado antes del descanso.

Sin embargo, las diferencias más relevantes aparecen en la mitad de la semana. Mientras que en noviembre los miércoles y jueves presentan porcentajes moderados (50% y 45%, respectivamente), en diciembre estos valores aumentan notablemente hasta el 70% y el 65%. Esta tendencia indica un empeoramiento del desempeño cotidiano a medida que avanza el otoño, que podría relacionarse con un incremento de la carga laboral, un mayor cansancio o la acumulación de obligaciones propias del fin de año. Sin embargo, conocimiento el sujeto de estudio, son los festivos y pensar ya en Navidad lo que causa mayores despistes.

La comparación entre meses refuerza además la idea de que el olvido no responde únicamente a la rutina diaria, sino a factores situacionales y emocionales ya identificados en los registros cualitativos: los días con prisas y sin un desayuno tranquilo presentan tasas de olvido más elevadas, al igual que las jornadas posteriores a actividades cognitivamente exigentes como las clases de francés. Es posible que en diciembre, con mayores niveles de estrés o cansancio, estos factores hayan intensificado su impacto, siendo la cercanía de las fiestas y la cantidad de eventos sociales un factor disparador.

En conjunto, los resultados muestran un patrón global de alta incidencia del olvido, con variaciones modulares en función del día de la semana y del contexto personal, y apuntan a la necesidad de explorar estrategias de intervención que actúen especialmente en los días de mayor vulnerabilidad y en aquellos momentos en los que el estado anímico o la presión temporal afectan la organización diaria.

4.   Discusión de resultados y conclusiones

Los resultados obtenidos en este estudio muestran que el olvido reiterado de la bolsa de libros sigue patrones temporales coherentes con lo reportado en investigaciones previas sobre olvidos cotidianos y fallos de memoria prospectiva. En particular, el predominio de los olvidos al inicio y final de la semana coincide con los hallazgos de Osuna y Prieto (2020), quienes observaron que los lunes y los viernes concentran la mayor cantidad de descuidos relacionados con materiales de trabajo debido a la transición entre rutinas y a la fatiga acumulada.

Del mismo modo, el incremento observado en los niveles de olvido a mitad de semana durante diciembre encuentra paralelismos en el estudio longitudinal de Campos y Riveras (2021), que apunta a un empeoramiento progresivo de la memoria operativa en periodos de mayor carga laboral o estrés estacional, destacando específicamente el mes de diciembre como uno de los más vulnerables. Este fenómeno fue atribuido a un efecto de congestión cognitiva, en el que el exceso de demandas externas reduce la capacidad para mantener la atención en tareas rutinarias. Esta afección de las fiestas es común en todas aquellas personas que no es el Grinch.

La relación entre el contexto emocional, desayunos con calma frente a mañanas caóticas, y la frecuencia de olvidos también se alinea con la literatura existente. Según Vives (2019), los descuidos tienden a disminuir cuando la mañana comienza con una rutina estable y sin prisas, debido a la activación más gradual de los sistemas atencionales. En esta misma línea, la influencia de la actividad del día anterior confirma lo propuesto por Núñez y Balboa (2022), quienes encontraron que actividades cognitivamente demandantes, como el aprendizaje de idiomas, incrementan la probabilidad de olvidos al día siguiente, mientras que actividades más corporales o reguladoras, como el pilates o el yoga, tienden a reducirla.

En conjunto, los resultados de este estudio no solo reproducen los patrones descritos por investigaciones similares, sino que también refuerzan la idea de que el olvido cotidiano no es un fenómeno aleatorio. Por el contrario, parece estar profundamente influido por factores cronológicos, emocionales y contextuales. Los datos sugieren que intervenir sobre elementos modulares, rutinas matutinas, organización del día anterior, gestión del estrés, podría reducir significativamente la incidencia del comportamiento observado. Esto abre la puerta a futuras líneas de investigación centradas en estrategias personalizadas de organización y en la comprensión más fina del impacto del estado anímico sobre la memoria prospectiva.

En síntesis, los resultados de esta investigación confirman que el olvido recurrente de la bolsa de libros no responde a un simple rasgo de desorganización personal, sino a la interacción de múltiples factores temporales, emocionales y contextuales. Vaya que soy un poco desastre, pero todo tiene un por qué y atendiendo a la causas puedo mejorar. Aunque persisten días y temporadas especialmente vulnerables la evidencia sugiere que existen márgenes de mejora claros, hay esperanza. Este estudio, por tanto, invita a considerar los olvidos no como fallos inevitables, sino como oportunidades para intervenir sobre los hábitos y optimizar la autorregulación diaria.



[1] Esta investigación ha sido financiada gracias al dinero en gasolina que me he ahorrado desde que hay libros que se pueden consultar íntegros en Internet. Ahorros con los que la Unión de Despistados Anónimos ha creado el fondo MANRIQUE-SUNT 2030 para el Gabinete Caligari.

Empezamos el ABAI 2: Ciencia y sociedad

 Ciencia y ciencias para mejorar la vida de las personas.