UBI SUNT. Análisis del olvido de libros de forma reiterada en casa.
MANRIQUE, J. Investigadora predoctoral en formación del
Gabinete Caligari.
Abstract:
This autoreferential
study presents a qualitative self-analysis of the recurring forgetfulness of my book bag intended for daily work at home. Through two months of systematic
observation, complemented by a field diary with emotional illustrations and a
structured database, patterns of forgetfulness were identified across the week
and related to situational and emotional factors. Results indicate particularly
high rates of forgetfulness on Mondays and Fridays, an increase during December
on mid-week days, and a clear influence of morning routines and previous-day
activities. These findings align with prior research on prospective memory
lapses and highlight the role of stress, routine transitions, and cognitive
load. The study suggests that targeted behavioral adjustments may help reduce
the frequency of such everyday memory failures.
Key
words: prospective
memory, daily forgetfulness, qualitative analysis, routines, self-observation
Resumen:
Este estudio autoreferencial presenta un autoanálisis
cualitativo del olvido recurrente en casa de la bolsa de libros destinada al
trabajo diario. A lo largo de dos meses se registraron de forma sistemática los
episodios de olvido, complementados con un diario de campo ilustrado y una base
de datos estructurada para el análisis gráfico. Los resultados muestran altas
tasas de olvido los lunes y viernes, un incremento en los días centrales de
diciembre y una clara relación con las rutinas matutinas y las actividades del
día previo. Estos hallazgos coinciden con estudios previos sobre fallos de
memoria prospectiva y evidencian la influencia del estrés, las transiciones de
rutina y la carga cognitiva. El estudio sugiere que ajustes conductuales
específicos pueden contribuir a disminuir la frecuencia de estos fallos
cotidianos.
Palabras clave: memoria prospectiva, olvido
cotidiano, análisis cualitativo, rutinas, autoobservación
Introducción
El olvido recurrente de objetos cotidianos constituye un
fenómeno frecuente en mi persona pero poco explorado desde una perspectiva
introspectiva y cualitativa. En este estudio se analiza, mediante
autoobservación sistemática, la reiterada situación de dejar en casa la bolsa
de libros destinada a su uso en el gabinete de investigación. A partir del
registro de cuántas veces ocurre este olvido, las prácticas y hábitos, y qué
libros se ven afectados, se busca identificar patrones, causas subyacentes y
posibles estrategias de mejora. Este enfoque pretende responder a una cuestión
central: ¿se trata de un comportamiento caótico sin remedio, o existen factores
concretos que permiten intervenir y corregir el hábito? El objetivo final es
comprender el proceso de despiste y proponer soluciones prácticas que
contribuyan a minimizarlo. En definitiva, dar respuesta a la pregunta que
tantas veces me hago como investigadora cuando llego al trabajo sin los libros
y que otros tantos investigadores e investigadoras a lo largo de la historia se
habrán hecho alguna vez: ¿ubi sunt?
1.
Metodología
Para abordar la pregunta de investigación relativa a las
causas del olvido frecuente de libros en casa por parte de la autora se ha
aplicado una metodología mixta cuantitativa y cualitativa con el fin de
alcanzar una respuesta holística que permitan dar soluciones a corto y largo
plazo.
El estudio se desarrolló mediante un diseño cualitativo
basado en autoanálisis sistemático, siguiendo enfoques de observación
introspectiva previamente aplicados en investigaciones de hábitos cotidianos (Melchor,
2019; Gaspar & Baltasar, 2021). La recopilación de datos se llevó a cabo
durante los dos últimos meses del contrato laboral del año 2025, periodo en el
que se registró cada episodio en el que la bolsa de libros fue olvidada en el
domicilio de la autora y no llegó a su destino. Este registro incluyó la fecha,
el contexto temporal, los materiales afectados y las circunstancias subjetivas
asociadas al olvido, atendiendo a las recomendaciones de microdocumentación
experiencial propuestas por Sandoval y Rojas (1609).
En paralelo, se elaboró un diario de campo con anotaciones
cualitativas y con ilustraciones que representaran los estados de ánimo de la
investigadora durante cada incidente. Este recurso gráfico-emocional permitió
complementar la información narrativa y facilitar la interpretación de matices
afectivos difíciles de captar mediante descripciones únicamente textuales, en
línea con metodologías visuales emergentes en investigación personal (Salazar y
Frías, 1610).

Figura 1
Registro semanal de emociones
Toda la información recopilada a través de esta herramienta
fue posteriormente volcada en una base de datos estructurada, desde la cual se
generaron representaciones gráficas que han permitido identificar tendencias,
frecuencias y posibles correlaciones entre variables situacionales y
emocionales. El análisis se realizó combinando categorización cualitativa y
visualización descriptiva de datos, siguiendo marcos mixtos de interpretación
reflexiva (Barrenechea, 2018). Esta aproximación permitió obtener una visión
integral del fenómeno del olvido librero, articulando tanto sus dimensiones
conductuales como afectivas.
2.
Resultados
El análisis de los registros obtenidos durante los dos meses
de observación reveló patrones claros en la frecuencia del olvido de la bolsa
de libros. En términos semanales, los datos muestran una incidencia
especialmente elevada al inicio y final de la semana laboral: el 100% de los
lunes y de los viernes se produjo el olvido. Los martes registraron un 90%,
mientras que la frecuencia disminuyó significativamente los miércoles (50%) y
jueves (45%), indicando una tendencia a la mejora conforme avanza la semana,
seguida de un repunte final. Los datos son diferentes entre el mes de noviembre
y el mes de enero, con un aumento de un 10% de olvidos los miércoles y los
jueves.
El diario de campo evidenció además la influencia de
factores situacionales y emocionales. Los días en los que se realizó un
desayuno sin prisas, incluyendo la toma de café con tostadas, registraron menos
episodios de olvido en comparación con las mañanas caracterizadas por las
prisas o interrupciones en la rutina. A nivel emocional también se detecta un
cambio significativo ya que el registro emocional detectó una mayor
tranquilidad y felicidad frente a un mayor estrés. Esto Las ilustraciones asociadas a esos días
reflejaron estados de ánimo más estables y organizados, lo que coincide con una
menor tasa de incidentes.
Asimismo, la actividad realizada el día anterior mostró una
relación perceptible con el comportamiento observado. Tras las jornadas en las
que se asistió a clases de francés, el porcentaje de olvido fue notablemente
mayor, mientras que después de sesiones de pilates la incidencia disminuyó.
Esta variación sugiere que el tipo de actividad previa, probablemente por su
carga cognitiva o por la forma de estructurar la rutina nocturna, influye en la
probabilidad de recordar la bolsa al día siguiente. En conjunto, los resultados
apuntan a una combinación de factores temporales, emocionales y contextuales
que condicionan la aparición del olvido.

Gráfica 1: Porcentaje de olvidos a lo largo de la semana.
En cuanto a la tipología de los libros, esta ha resultado
irrelevante al dar resultados no concluyentes pues todos los libros han sido
olvidados a la vez y por igual.
3.
Análisis de los resultados
Los datos obtenidos para los meses de noviembre y diciembre
de 2025 permiten identificar patrones consistentes en la frecuencia del olvido
de la bolsa de libros, a la vez que revelan variaciones significativas entre
ambos meses. En primer lugar, se observa una estabilidad casi total en los días
más problemáticos de la semana: tanto lunes como viernes mantienen un 100% de
olvidos en ambos periodos, lo que sugiere que las dinámicas propias del inicio
y del cierre de la semana actúan como desencadenantes persistentes,
posiblemente vinculados a la desorganización tras el fin de semana y al
cansancio acumulado antes del descanso.
Sin embargo, las diferencias más relevantes aparecen en la
mitad de la semana. Mientras que en noviembre los miércoles y jueves presentan
porcentajes moderados (50% y 45%, respectivamente), en diciembre estos valores
aumentan notablemente hasta el 70% y el 65%. Esta tendencia indica un
empeoramiento del desempeño cotidiano a medida que avanza el otoño, que podría
relacionarse con un incremento de la carga laboral, un mayor cansancio o la
acumulación de obligaciones propias del fin de año. Sin embargo, conocimiento
el sujeto de estudio, son los festivos y pensar ya en Navidad lo que causa
mayores despistes.
La comparación entre meses refuerza además la idea de que el
olvido no responde únicamente a la rutina diaria, sino a factores situacionales
y emocionales ya identificados en los registros cualitativos: los días con
prisas y sin un desayuno tranquilo presentan tasas de olvido más elevadas, al
igual que las jornadas posteriores a actividades cognitivamente exigentes como
las clases de francés. Es posible que en diciembre, con mayores niveles de
estrés o cansancio, estos factores hayan intensificado su impacto, siendo la
cercanía de las fiestas y la cantidad de eventos sociales un factor disparador.
En conjunto, los resultados muestran un patrón global de
alta incidencia del olvido, con variaciones modulares en función del día de la
semana y del contexto personal, y apuntan a la necesidad de explorar
estrategias de intervención que actúen especialmente en los días de mayor
vulnerabilidad y en aquellos momentos en los que el estado anímico o la presión
temporal afectan la organización diaria.
4.
Discusión de resultados y conclusiones
Los resultados obtenidos en este estudio muestran que el
olvido reiterado de la bolsa de libros sigue patrones temporales coherentes con
lo reportado en investigaciones previas sobre olvidos cotidianos y fallos de
memoria prospectiva. En particular, el predominio de los olvidos al inicio y
final de la semana coincide con los hallazgos de Osuna y Prieto (2020), quienes
observaron que los lunes y los viernes concentran la mayor cantidad de
descuidos relacionados con materiales de trabajo debido a la transición entre
rutinas y a la fatiga acumulada.
Del mismo modo, el incremento observado en los niveles de
olvido a mitad de semana durante diciembre encuentra paralelismos en el estudio
longitudinal de Campos y Riveras (2021), que apunta a un empeoramiento
progresivo de la memoria operativa en periodos de mayor carga laboral o estrés
estacional, destacando específicamente el mes de diciembre como uno de los más
vulnerables. Este fenómeno fue atribuido a un efecto de congestión cognitiva,
en el que el exceso de demandas externas reduce la capacidad para mantener la
atención en tareas rutinarias. Esta afección de las fiestas es común en todas
aquellas personas que no es el Grinch.
La relación entre el contexto emocional, desayunos con calma
frente a mañanas caóticas, y la frecuencia de olvidos también se alinea con la
literatura existente. Según Vives (2019), los descuidos tienden a disminuir
cuando la mañana comienza con una rutina estable y sin prisas, debido a la
activación más gradual de los sistemas atencionales. En esta misma línea, la
influencia de la actividad del día anterior confirma lo propuesto por Núñez y Balboa
(2022), quienes encontraron que actividades cognitivamente demandantes, como el
aprendizaje de idiomas, incrementan la probabilidad de olvidos al día
siguiente, mientras que actividades más corporales o reguladoras, como el
pilates o el yoga, tienden a reducirla.
En conjunto, los resultados de este estudio no solo
reproducen los patrones descritos por investigaciones similares, sino que
también refuerzan la idea de que el olvido cotidiano no es un fenómeno
aleatorio. Por el contrario, parece estar profundamente influido por factores
cronológicos, emocionales y contextuales. Los datos sugieren que intervenir
sobre elementos modulares, rutinas matutinas, organización del día anterior,
gestión del estrés, podría reducir significativamente la incidencia del
comportamiento observado. Esto abre la puerta a futuras líneas de investigación
centradas en estrategias personalizadas de organización y en la comprensión más
fina del impacto del estado anímico sobre la memoria prospectiva.
En síntesis, los resultados de esta investigación confirman
que el olvido recurrente de la bolsa de libros no responde a un simple rasgo de
desorganización personal, sino a la interacción de múltiples factores
temporales, emocionales y contextuales. Vaya que soy un poco desastre, pero todo
tiene un por qué y atendiendo a la causas puedo mejorar. Aunque persisten días y
temporadas especialmente vulnerables la evidencia sugiere que existen márgenes
de mejora claros, hay esperanza. Este estudio, por tanto, invita a considerar
los olvidos no como fallos inevitables, sino como oportunidades para intervenir
sobre los hábitos y optimizar la autorregulación diaria.