Tarea 4: Ideas y reflexiones tras la lecturas de los
temas 3 y 4.
Historias y trayectorias al fin y al cabo…
Con la lectura y consulta de este tema lo primero que me
gustaría destacar es que tanto los CTS como las patentes tienen su propia
trayectoria histórica marcada por sus contextos, donde interfieren las
necesidades e intereses de cada época y espacio. Es curioso como todos estos
videos y muchos textos tienen un componente de explicación histórica,
desde la historia de la ciencia (o desde la historia en general) y a la vez pocos
citan la fuentes de la que sacan esa información, ¿quién investigó sobre
eso? ¿de dónde sale la información? ¿cómo lo sabemos? ¿simplemente se sabe?
Por eso creo que es importante destacar desde esta mirada
desde la historia la parte relativa al archivo. Esto nos muestra cómo para
conocer es necesario conservar y registrar la patentes o la documentación e
información relativa a la ciencia.
Los Sistemas de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS):
La observación de los sistemas CTS, especialmente los que se
incluyen para Navarra, me ha llevado a algunas preguntas: ¿Dónde quedan las
humanidades en este tipo de planteamientos y sistemas? ¿puede haber
innovación sin reflexión sobre el pasado, los conceptos y sus implicaciones? ¿Podemos
pensar la Navarra del futuro sin entender la Navarra del pasado? Cuando estos planes plantean lo que se quiere
que sea Navarra en el futuro y marcan las líneas de acción y los agentes en
estos planes estratégicos nuestras disciplinas quedan ocultas o son
directamente invisibles. Pero me planteo, en ese I + D + i de las raíces, ¿dónde
están las ciencias sociales, las humanidades y el arte? ¿dónde podrían encajar?
Una de las claves es visualizaron dentro de la ciencia,
y también dentro de la empresa aunque nuestra producción puedan ser productos
culturales o servicios (me vienen a la mente gestores culturales, empresas
dedicadas al patrimonio, empresas de arqueología de gestión, empresas de gestión
de archivos…). Estas empresas aportan en lo social, pero también se han
convertidos en agentes económicos en este sistema, y muchas colaboran
estrechamente con la investigación y las universidades.
Así, unido a esto creo que una de las claves puede estar en
la importancia del retorno en este tipo de sistemas, un retorno que son
inventos, resultados e información… Por eso, ya que nuestro ejercicio
científico está pagado por dinero público, debemos de centrarnos en esa idea de
“Dar respuesta a la sociedad”. Esta idea que va apareciendo ya en varios
temas que hemos tratado me resuena más con el trabajo que yo puedo llegar a
realizar, porque desde la historia y las ciencias del pasado damos respuesta a
la necesidad de preguntas tan transcendentales como “¿de dónde venimos?”. No
podemos negar que el pasado despierta interés, más allá de su utilitarismo o
no, hay un gran interés en saber y conocer el pasado por parte de la
sociedad aunque sea solo por ocio o para satisfacer la curiosidad.
Las patentes:
Las patentes las veo como algo muy lejano a mi ámbito de
estudio, ya que como dicen desde la oficina de patentes: “las ideas no se
patentan”, y nosotros, al fin y al cabo trabajamos con las ideas, explicaciones
o conceptos. Aunque cuando hablan de que se patentan procedimientos y
objetos, entiendo que quizá pueda haber productos derivados de las
propias investigación históricas, técnicas o métodos que sean
susceptibles de llegar a ser patentados.
Así, yendo a estos aspectos más relacionados con nuestro
trabajo diario, lo que sí nos afectan son los derechos de autor, ya que
muchas veces nuestro producto final tiene forma de libros, charlas, artículos, exposiciones…
La ética de las patentes…
Por otro lado, leer todo esto de las patentes desde la
mirada de la historia y lo social, me ha hecho pensar en el extractivismo
cultural, los conocimientos orales, lo intangible y la transmisión oral etc.
Ese conocimiento común, patrimonio inmaterial, que no es patentado por las
comunidades, pero que a veces sí lo ha sido por grandes empresas. Es decir, cómo
desde la empresa y desde los poderes coloniales se ha hecho
extractivismo de todo esto (con productos derivados de conocimientos y técnicas
ancestrales, o incluso de obras de arte), ya que al final quien patenta es
quien tiene los medios materiales (económicos) e intelectuales para
hacerlo.
¿Podemos patentar
algo que ya existía pero carecía de patente?
¿Se puede patentar
el patrimonio común?
En teoría no, pero esto me recuerda a
luchas de pueblos originarios y campesinos como la de la MST en Brasil contra
los transgénicos y en favor de la soberanía alimentaria, o tantas y tantas
luchas del sur global por sus semillas, sus conocimientos sobre la tierra e
incluso sus medicinas ancestrales.
Poderes y patentes
Hay una lógica extractivista y colonialista en todo esto
de las patentes, que lleva a extremos como el que se plantean de las patentes
sobre asteroideas, genes etc. Cosas que serían de todos, ¿no? Como las ideas. Las
lógicas del poder actúan aquí. El mapa de patentes sirve como muestra de
los poderes económicos y tecnológicos mundiales, no tanto del
conocimiento, ni de todas las formas del conocimiento.
Y al mismo tiempo las patentes protegen a quién investiga,
pueden llegar a incentivar la propia investigación… y todo esto de “si no hay
patentes no habrá investigación” me lleva a lo de siempre: el problema es el
sistema capitalista, el querer hacer negocio con todo. Al fin y al
cabo “es el mercado, amigo”.
¿Somos en esto las
ciencias sociales y las humanidades incómodas por improductivas o contrarias al
sistema de producción y economización?